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Podocarpo

(Podocarpus spp) Los podocarpos son un género de árboles de hoja perenne, perteneciente a la familia de las podocarpáceas, que crece principalmente en Nueva Zelanda y Sudáfrica. Algunas especies también crecen en Australia, América y sudeste de Asia. Pueden medir entre 1 y 30 metros de altura.

Aunque los podocarpos son plantas pertenecientes a las coníferas, afines al pino y al abeto, aunque su aspecto difiere bastante de éstos. Algunos tienen hojas de tipo escamoso, y en otros el follaje se parece al de los sauces.

El podocarpo no produce piñas. Su fructificación consiste en una semilla redondeada situada en un receptáculo carnoso y coloreado. Esta disposición ha sugerido su nombre, pues podocarpus significa "fruto sobre un pie".

Los podocarpos son importantes árboles madereros. Su veta uniforme, de color amarillento o castaño, se parece a la del pino, siendo empleada para fines similares.


Torreya

(Torreya) Con este nombre se conoce un género de coníferas de reducido tamaño, perteneciente a la familia de las cefalotaxáceas, que engloba cinco especies diferentes: tres de ellas crecen en China y Japón y las otras dos en América del Norte.

Sus hojas son perennes, puntiagudas y achatadas y dan frutos parecidos a la ciruela.

La torreya californica, una de las dos especies americanas, mide entre 8 y 22 metros de altura, y su copa está formada por ramas que cuelgan ligeramente. Se encuentra en los márgenes de los ríos, en lugares principalmente bajos. Sus hojas son muy puntiagudas y de color verde intenso. Los frutos, de un tono rojizo, están formados por una semilla de gran tamaño, a la que rodea una delgada capa de pulpa.

La Torreya florida es similar a la especie anterior, aunque sus dimensiones son más reducidas. Sus hojas son de superficie rugosa y despiden un olor bastante desagradable.

Las torreyas suelen plantarse como árboles ornamentales en las regiones templadas de América del Norte. 


Secoya

(Sequoia) La secoya es un árbol de hoja perenne perteneciente a la familia de las cupresáceas, que destaca por su enorme tamaño y la prolongada edad que alcanza.

En China, Formosa, Tasmania y el norte de Borneo crecen algunas especies de secoyas, entre ellas la metasecoya, que se creía extinguida y fue descubierta en China hace algunos años. Por otra parte, en América del Norte sólo perduran dos especies de secoyas: la secoya gigante (Sequoia gigantea) y la secoya de madera roja (Sequoia sempervirens), que está mucho más difundida que la anterior.

La secoya gigante crece sólo en los bosques que se encuentran entre 1.200 y 2.400 metros de altitud, en las laderas de Sierra Nevada y en el centro y sur de California. En esta zona los inviernos son fríos y la nieve cae abundántemente, mientras que en verano el clima es muy seco. Sus hojas son aplastadas y estrechas, con forma de aguja,

La secoya de madera roja crece en la zona que cubren las neblinas, al norte de California y al sur de Oregón, en una región de clima húmedo y suave.  Sus hojas son escamosas, más pequeñas y puntiagudas, y se superponen en la parte inferior.

Ambas especies producen unas piñas leñosas y ovaladas, que son algo distintas según la especie. Su corteza es gruesa y fibrosa, de color castaño rojizo, y su madera, es de gran duración. La secoya gigante es un árbol más corpulento que la secoya de madera roja, y también alcanza una edad más avanzada, pero esta última tiene en general mayor altura. 

La edad de la secoya gigante más antigua que vive en la actualidad es de unos 4.000 años, mide 9 metros de diámetro en la base y 82 metros de altura, con un peso estimado en más de 6.000 toneladas. En cambio, el ejemplar más alto de secoya de madera roja tiene 110 metros de altura y unos 5 de diámetro.

Los restos fósiles de algunas de las 40 especies que han crecido en diversas zonas del hemisferio Norte hace aproximadamente un millón de años, pueden verse hoy en los bosques petrificados del oeste de Estados Unidos. 


Tejo

(Taxus baccata) El tejo es un árbol o arbusto de hoja perenne perteneciente a la familia de las taxáceas, del orden de las coníferas. Crece en Europa, Asia y el norte de África y América. Su crecimiento es lento, y puede llegar a medir hasta 15 metros de altura y más de medio metro de diámetro.

Su porte es cónico, como el del abeto, pero más ancho, y sus ramas nacen a poca distancia del suelo. Su tronco es corto, con la corteza rojiza y escamosa, que a veces se desprende dejando al descubierto la madera, de un color rojo más intenso. Sus hojas son aciculares, también parecidas a las del abeto, aunque son de color verde claro en el envés.

En general, los tejos dan las flores productoras de polen en árboles distintos a los que producen las semillas. No produce piñas, y sus semillas, que son duras y pequeñas, se encuentran encerradas parcialmente en un casquete de color rojo.

Se conocen cinco especies diferentes del tejo. El Taxus baccata es la más conocida y sus hojas contienen un alcaloide tóxico que puede incluso producir la muerte.

Su madera es muy dura y de grano fino, y se utiliza principalmente para fabricar remos de embarcaciones y arcos para tiro al blanco. También se cultiva con fines decorativos en parques y jardines, por la facilidad con que se le pueden dar formas a la copa a través de una poda adecuada.